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El agua en el sistema locomotor

¿Sabías que los huesos están compuestos en un 25% de agua? ¿Y que, en el caso de los cartílagos, el porcentaje puede llegar hasta el 80%?

El agua funciona como el lubricante perfecto del cartílago y permite el movimiento del sistema locomotor.

En el caso de los huesos, el agua se encarga de nutrirlos para que no pierdan la elasticidad necesaria.

Los huesos están formados por un tejido muy resistente (tejido conectivo). Resisten a golpes y presiones, pero también se caracterizan por su flexibilidad. Se encargan de proteger órganos vitales como eñ corazón, cerebro y pulmones. Además permiten el movimiento de las partes del cuerpo.

Los huesos constituyen el aparato locomotor, originando el esqueleto o estructura ósea.

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La composición química de los huesos incluye (además del 25% de agua) un 45% de minerales (como el fosfato y el carbonato cálcico) y un 30% de materia orgánica (sobre todo colágeno y otras proteínas).

Los minerales que se encuentran en los huesos no permanecen fijos, sino que se intercambian de forma constante y se reemplazan (junto con el resto de componentes orgánicos) en un proceso conocido como remodelación ósea

Se recomienda beber entre 2 y 2,5 litros diarios de agua. Cuando el organismo no recibe la cantidad necesaria de agua, se produce dolor en las articulaciones y artritis (inflamación de las articulaciones).

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una enfermedad crónica que consiste en el progresivo desgaste del cartílago y de las articulaciones. Se presenta habitualmente entre personas de edad avanzada.En España padece artrosis un 16% de la población que tiene más de 20 años. De estas personas, el 75% son mujeres.

Cuando se tiene artrosis, la superficie de los cartílagos se desgasta y se rompe. El resultado es la fricción entre los huesos, que provoca una pérdida de movimiento en la articulación. Según pasa el tiempo, la articulación llega a perder su forma original.

Cualquier articulación del cuerpo se puede ver afectada por esta enfermedad, aunque lo más habitual es que se produzca en la espalda.

Los tratamientos farmacológicos que se recetan buscan reducir la inflamación, aliviar el dolor, ralentizar el avance de la artrosis y recuperar la falta de movilidad.

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